Café Literário Cronópios

Muralhas Invisíveis
por Pedro Maciel





 


Primer esbozo para una historia de la abyección en la narrativa latinoamericana
por Gonzalo Aguilar




Tietagem de Ney Matogrosso en América do Sul
por Gonzalo Aguilar




Frederico Morais, o crítico-criador
por Gonzalo Aguilar




Lord de João Gilberto Noll: la experiencia del despojo
por Gonzalo Aguilar




Banalidad (a propósito de Cinema Falado de Caetano Veloso)
por Gonzalo Aguilar







 


Carlos Emílio C. Lima


Marcelo Tápia


Bráulio Tavares


José Aloise Bahia


Jussara Salazar


Glauco Mattoso


Solange Rebuzzi


MEZANINO


Gustavo Dourado


Paula Valéria Andrade


Caetano Waldrigues Galindo


Eliana Pougy


Ray Silveira


Maria José Silveira


Maurício Paroni de Castro


Jair Cortés


Guido Bilharinho


Italo Moriconi


Antonio Maura


Abreu Paxe


Gonzalo Aguilar


Amador Ribeiro Neto


Leda Tenório da Motta


Frederico Füllgraf


Mathilda Kóvak


Marcelo Barbão


Alfredo Suppia


Artur Matuck
07/02/2009 17:51:00 
Tietagem de Ney Matogrosso en América do Sul


Por Gonzalo Aguilar






                  Ney Matogrosso em apresentação na Argentina




         En la historia todavía no escrita de las relaciones entre Brasil y Argentina un capítulo deberá estar dedicado, sin duda alguna, a la presencia de la música popular brasileña en los años de la dictadura militar. En el período que se extiende entre 1976 y 1983, los años más sangrientos y autoritarios de nuestra historia, la visita de los músicos brasileños constituía un acontecimiento. Los recitales de Gal Costa en el teatro Gran Rex, las presentaciones de Caetano Veloso en el teatro Coliseo (con Muito) y en el estadio Obras (con Outras palavras), la reunión de Milton Nascimento con el grupo uruguayo Opa (integrado por los ex-Shakers hermanos Fatorusso y Rubén Rada), la locura desatada de Pepeu Gomes y Baby Consuelo en un festival de jazz, la sorpresa de un hasta entonces desconocido Egberto Gismonti opacando a John McLaughlin, las presentaciones interminables de Hermeto Pascoal (una de ellas con Naná Vasconcelos) y –entre muchos otros que seguramente olvido– el encuentro sobre un escenario de Gilberto Gil con Charly García. Justamente con Charly García, que grabó uno de sus discos más importantes en Brasil (con la producción de otro rockero argentino abrasileñado, Billy Bond) y que escribió que “la alegría no es solo brasileña”. La ironía de Charly pertenece a una canción escrita después del fin de la dictadura y de la guerra de Malvinas y da una buena explicación del efecto liberador que tenía cada recital de un músico brasileño. En tiempos en que arreciaba la represión y las costumbres sociales se volvían más y más pacatas, la performance de los cantantes brasileños era algo muy parecido a una liberación. No es que las cosas en Brasil estuvieran mejor ni que envidiáramos sus penurias políticas, sino que veíamos en el escenario una relación de los artistas con sus cuerpos y con su historia que a nosotros nos estaba vedada. La alegría brasileña nos resultaba genuina, pura, llena de sentido y de contenido político. No era un tópico sino un acto palpable y efectivo –o, en todo caso, muestra cómo a veces los estereotipos pueden ser dinámicos y liberadores. Sin duda Caetano y Gal eran los ídolos más reverenciados (además de Chico Buarque que sólo nos visitó tiempo después), pero en esos años nadie, abolutamente nadie, había puesto en el aire esa sensación de liberación de tabúes y de miedos como lo hizo Ney Matogrosso en sus recitales en el teatro Coliseo.

         En ese entonces Ney Matogrosso no era muy famoso, si bien se habían editado en la Argentina un disco de Secos & Molhados y Bandido. Había grabado con Astor Piazzola pero eso no se sabía; había estado en una banda de rock pero para escuchar rock eran mejores los grupos nacionales; se pintarrajeaba y tenía ropas raras pero eso nos parecía una copia mala del grupo americano Kiss; se rumoreaba que hacía un strip tease en el escenario pero eso en Buenos Aires era algo impensable. Tardamos en descubrir y en comprender el genio de Ney Matogrosso, que consistía, sobre todo, en desenvolverse en el mundo como si no existieran fronteras de ningún tipo. A mí su música me apasionaba, pero lo que vi en el teatro Coliseo, cuando presentó Seu tipo, fue como asistir a un atentado de amor anarquista en pleno centro de la ciudad. En el comienzo, Ney se presentó con un traje blanco y era como ver al hijo de Marlene Dietrich con un papagayo. Después entró vestido de gitano, con algunos agregados de canibalismo latinoamericano, y dejó al público en estado de shock. De repente, el recatado público había perdido el género (hombre/mujer) pero no el sexo. En un momento Ney hizo algo así como un striptease detrás de un biombo, pero eso fue menos importante que el modo en el que se movió por el escenario y hechizó al público. Todos, absolutamente todos, desde los adolescentes que seguían la música brasileña hasta los desprevenidos señores que habían conseguido las entradas por la diplomacia del Itamaraty habían sido arrastrados por su embriaguez. Todavía quedaban los recuerdos de los pioneros Vinicius, Bethânia y Toquinho, pero lo que hizo Ney cuando simuló arrojar al público la quijada de un animal supuestamente prehistórico fue lanzarnos a otra dimensión: la de la libertad. Creo que esa combinación de alegría y libertad siempre nos impactó en los músicos brasileños y creo que para muchos de nosotros fue una lección que no queremos olvidar. Cuando terminó el show, como yo estaba en primera fila, me acerqué al escenario y logré que Ney me entregara uno de sus anillos que tenía una forma de víbora y que usé unos años hasta que alguien me lo robó. Fue, durante el tiempo que lo tuve, un amuleto de la buena suerte.

 

 

 

 

 

 

 

Gonzalo Aguilar nasceu em Buenos Aires, Argentina. Em 2001, obteve o título de doutor em Letras pela Universidade de Buenos Aires (UBA) com a tese que deu origem a seu livro publicado no Brasil em 2005 pela Edusp, Poesia Concreta Brasileira – As Vanguardas na Encruzilhada Modernista. Publicou diversas antologias de literatura brasileira, livros sobre cinema e participou de vários volumes coletivos com seus artigos. Docente da cátedra de Literatura Brasileira e Portuguesa na UBA, em 2002 foi professor visitante na Universidade de Stanford (EUA). Recentemente obteve uma bolsa do Centro David Rockfeller para Estudos Latino-americanos (EUA) pela sua nova pesquisa sobre as representações culturais da disputa entre Brasil e Argentina. E-mail: gonzalus2001@yahoo.com

  Licença Creative Commons

Publicações de um autor no Cronópios
Outras publicações de Gonzalo Aguilar no Cronópios.